La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca aprobó un nuevo acuerdo que endurece las condiciones para el desarrollo urbanístico en áreas rurales y suburbanas de los municipios bajo su jurisdicción. La medida, avalada por el Consejo Directivo de la entidad, busca frenar el crecimiento desordenado del territorio y fortalecer la protección ambiental después de casi 30 años sin modificaciones de fondo en esta materia.
La decisión responde a las crecientes presiones que enfrenta la región por la expansión urbanística, especialmente sobre fuentes hídricas, ecosistemas estratégicos, suelos agrícolas y áreas de importancia ambiental.
Con la nueva reglamentación, los municipios y el Distrito Capital deberán incorporar estas disposiciones en los procesos de actualización de sus Planes de Ordenamiento Territorial (POT), Planes Básicos de Ordenamiento Territorial (PBOT) y Esquemas de Ordenamiento Territorial (EOT).


¿Qué cambia con el nuevo acuerdo?
La normativa establece límites más estrictos para la suburbanización y reduce las densidades permitidas en suelo rural suburbano. Según explicó la CAR, las nuevas condiciones fueron definidas a partir de criterios técnicos, ambientales y climáticos, teniendo en cuenta los efectos del cambio climático y las actuales dinámicas de ocupación del territorio.

Entre los aspectos más relevantes del acuerdo se encuentran:

  • Nuevos topes para la construcción de viviendas en suelo campestre.
  • Restricciones para evitar la expansión urbana descontrolada en zonas rurales.
  • Protección reforzada para áreas agrícolas y ecosistemas estratégicos.
  • Obligatoriedad de conservar y restaurar vegetación nativa en proyectos suburbanos.
  • Uno de los cambios más significativos es la reducción en la cantidad de viviendas permitidas en determinados suelos suburbanos. Según la CAR, el límite pasará de ocho a dos viviendas en algunas zonas campestres, con el propósito de evitar que se siga sobrepasando la capacidad ambiental de los ecosistemas.
  • Variables ambientales y riesgos identificados
  • La metodología técnica utilizada para construir el acuerdo fue desarrollada en conjunto con el Instituto de Estudios Urbanos de la Universidad Nacional de Colombia.

El modelo tuvo en cuenta variables como:

  • Vulnerabilidad hídrica.
  • Riesgo asociado al cambio climático.
  • Sobreutilización del suelo.
  • Fragmentación ecológica.
  • Presión sobre ecosistemas estratégicos.
  • Impacto sobre la calidad del agua.
  • De acuerdo con los estudios técnicos presentados por la entidad, el 25,5 % del territorio bajo jurisdicción de la CAR presenta niveles altos o muy altos de vulnerabilidad hídrica. Además, 15 municipios registran alto riesgo por efectos del cambio climático y 28 municipios ya evidencian niveles de ocupación rural que afectan su sostenibilidad ambiental.
  • Conservación y sostenibilidad
  • Otro de los puntos centrales del acuerdo es la obligación de destinar al menos el 70 % del área de los proyectos suburbanos a procesos de conservación y restauración de vegetación nativa.
  • La medida busca fortalecer la protección del recurso hídrico, preservar la biodiversidad y garantizar el equilibrio ambiental del territorio, al tiempo que se protege la vocación rural y agrícola de la región.
  • Con esta decisión, la CAR busca implementar herramientas modernas de planificación territorial que permitan ordenar el crecimiento urbano sin comprometer la seguridad hídrica, la producción agrícola y la sostenibilidad ambiental de Cundinamarca.